I.5o.C. J/5Jurisprudencia9a. ÉpocaT.C.C.Civil
PENA CONVENCIONAL, CONDENA AL PAGO DE LA. DUPLICIDAD IMPROCEDENTE.
[J]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo IV, Octubre de 1996; Pág. 435
De acuerdo con lo dispuesto por el artículo 1832 del Código Civil para el Distrito Federal, en los contratos civiles cada uno de los contratantes se obliga en la manera y términos que aparezca que quiso obligarse y, por ende, pueden convenir lo que estimen pertinente en relación con el incumplimiento de una obligación o de las cláusulas del contrato; pero esa libertad contractual encuentra su límite en la propia Ley, ya que el numeral 1840 del ordenamiento citado establece que los contratantes pueden estipular cierta prestación como pena para el caso de que la obligación no se cumpla o no se cumpla de la manera convenida. Consecuentemente, si en el contrato base de la acción, las partes convinieron que se debía de cubrir como pena determinada cantidad de dinero, por falta de pago puntual o por incumplimiento de cualquiera de sus cláusulas; es incuestionable la improcedencia de la diversa prestación contractual demandada, consistente en el pago del diez por ciento mensual del monto total de las cantidades adeudadas que constituye la suerte principal, por cada mes o fracción transcurridos y que sigan transcurriendo sin que sean cubiertas dichas pensiones; en virtud de constituir tal reclamación una segunda prestación que se pretende imponer como pena al demandado por haber incumplido su fiado una obligación o no cumplirla de la manera convenida, como es la falta de pago de las cantidades que quedó adeudando éste, toda vez que la pena convencional se pactó en el contrato en forma expresa y con antelación a esta prestación.
QUINTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.
Precedentes
Amparo directo 1742/92. Alicia Briseño Montes de Oca. 14 de mayo de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: Efraín Ochoa Ochoa. Secretaria: María Guadalupe Gama Casas.
Amparo directo 2792/92. Antonio Andrés Bustamante Peralta. 25 de junio de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: José Luis Caballero Cárdenas. Secretario: Alejandro Javier Pizaña Nila.
Amparo directo 1525/95. Jorge Sánchez Magallán. 10 de abril de 1995. Unanimidad de votos. Ponente: María Soledad Hernández de Mosqueda. Secretario: Régulo Pola Jesús.
Amparo directo 2805/96. Luis López Martínez. 6 de junio de 1996. Unanimidad de votos. Ponente: José Rojas Aja. Secretario: Arnulfo Moreno Flores.
Amparo directo 5345/96. Fortuna Entebi Harari. 26 de septiembre de 1996. Unanimidad de votos. Ponente: José Rojas Aja. Secretario: Enrique Ramírez Gámez.