Artículo 79 de la LEY Federal del Derecho de Autor
Explicado en lenguaje simple
En palabras simples
Imagina que alguien traduce un libro con permiso del dueño de los derechos de autor. Esa traducción queda protegida por la ley, igual que el libro original. Esto significa que nadie puede copiarla, cambiarla o publicarla sin el permiso de la persona que la tradujo. Pero si después alguien hace otra traducción muy parecida, solo con cambios pequeños, la ley la considera una copia, no una traducción nueva. En pocas palabras, si tienes autorización, tu traducción está protegida, pero no puedes disfrazar una copia como si fuera original.
Texto oficial
Artículo 79.- El traductor o el titular de los derechos patrimoniales de la traducción de una obra que acredite haber obtenido la autorización del titular de los derechos patrimoniales para traducirla gozará, con respecto de la traducción de que se trate, de la protección que la presente Ley le otorga. Por lo tanto, dicha traducción no podrá ser reproducida, modificada, publicada o alterada, sin consentimiento del traductor. Cuando una traducción se realice en los términos del párrafo anterior, y presente escasas o pequeñas diferencias con otra traducción, se considerará como simple reproducción.
Esta explicación es informativa y no constituye asesoría legal. Consulta siempre el texto oficial y, si lo necesitas, a un profesional.